USOS Y COSTUMBRES PAMPEANAS

Descubrir por el ejercicio de las propias facultades intelectuales resulta siempre fascinante, pues uno aspira a conocer los misterios del mundo, percibir de manera clara y distinguiendo de todo lo demás... ¡Lo nuevo!. Consecuentemente, sabedores que sus pasos pronto orientará hacia nuestras tierras, entendemos que le servirá bien saber sobre antiguas costumbres criollas de todo órden:

El rancho era la casa de casi todos los habitantes del campo argentino. Estaba hecho de "chorizo" y paja quinchada. "Chorizo" se llamaba a la masa de paja y barro con que se levantaban las paredes. La paja quinchada se usaba para construír el techo, es decir unos manojos de largos espartos atados con un junco o quinchos, de ahí le viene el nombre. Las paredes y el techo estaban sujetos por un armazón de troncos elegidos - más o menos rectos e inteligentemente distribuidos - con lo que daban solidez a la vivienda.

Conocida también como "Diligencia" o "Mensajería" el viejo coche que mostramos a la izquierda estaba destinado al transporte de pasajeros y correspondencia. Munido de caja larga, una puerta trasera, ventanillas laterales y asientos para varias personas, hacia las delicias de mujeres y niños, pues pocos eran los hombres dispuestos a utilizarlo, excepto el conductor que lo hacía sobre el "pescante", obviamente al exterior. La parte superior del techo tenía por objeto soportar el equipaje. La cantidad de animales de tiro variaba según el peso transportado y las exigencias del camino (el número frecuente era de cuatro). Además, la "Galera" (otro de sus nombres) podía llevar uno o más postillones (hombres a caballo) que tiraban de ella con el lazo atado a la cincha. Marchaba al galope o a media carrera, con lo que lograban recorrer grandes distancias en pocos días. Para sostener este ritmo de marcha los animales de tiro debían ser cambiados con frecuencia, operación que se realizaba en las Casas de Postas; muchas de éstas lucen aún ,aquí y allá, diseminadas en la inmensidad pampeana, mas, en nuestros dias con objetivos diversos: panaderías, salón de copas, etc...

En las zonas alejadas de los ríos navegables las Carretas fueron el primer medio de comunicación conocido en nuestro país. Transportaban, indistintamente, carga y pasajeros entre ciudades y pueblos. La caja, angosta y larga, con techo de cuero o de paja, estaba montada sobre dos ruedas muy altas que facilitaban el cruce de ríos y arroyos. La carreta era arrastrada por bueyes – generalmente tres yuntas – naturalmente se trasladaba con lentitud, recorriendo apenas cinco leguas (25 Km.) en toda una jornada de marcha. Debido a los peligros de la pampa, principalmente el acoso indio, los carreteros solían efectuar sus viajes en grupo formando una tropa de carretas compuesta por diez, quince y ,a veces, más vehículos. El personal iba armado y por la noche, las carretas eran colocadas en círculo, a modo de trinchera. Un centinela se encargaba de vigilar el área circundante para dar la alarma a los que dormían. La mayoría pernoctaba en el interior de los vehículos, los demás debajo o en el centro del círculo y siempre al calor de los fogones que se mantenían encendidos para alejar ,también, a las fieras. La peonada iba al mando de un patrón o capataz, jefe absoluto y hombre valiente a quien se le reconocía como única autoridad en aquellas soledades. Algunas parecían verdaderas casas rodantes, pues semejaban toda una habitación, incluyendo cama, mesa, sillas y todo aquello que fuere menester para los pasajeros que disponían de dinero suficiente para pagar su costo. En rigor de verdad, los más inclinaban su preferencia hacia éste tipo de vehículo y no el anterior citado, especialmente por seguridad.

Para analizar las características de la cocina criolla debemos tener en cuenta dos situaciones bien diferenciadas: El gaucho, haciendo una vida herrante, casi nómade, no tenía otra alternativa que limitarse a un estilo alimentario circunscrito a la carne, que asada o desecada, ("charque") más agua y "mate" constituían su dieta principal. Ya en la estancia, el uso de una amplia variedad de ingredientes y utensillos otorgaba mayor y mejores oportunidades. Varios de esos platos característicos se describen en éste mismo site.

El asador ideal es una barra o planchuela de hierro, siempre de corte rectangular, siempre de un metro treinta de longitud y siempre de siete milímetros de espesor por cuatro de ancho. En la parte superior de la barra hay un travesaño (o gancho) que sirve para sujetar la carne y evitar que resbale. A él se sujeta el costillar de una ternera, la res de un "capón" (cordero) o trozos de carne vacuna. El calor necesario para su cocción – como no puede ser de otra manera en la pampa – se logra con brasas de leña, secas y aromáticas. A medida que el trámite avanza, se la aproxima al fuego sin llamas y de la primitiva colocación vertical del hierro y la carne, se pasa a un marcado ángulo abierto, hasta que el encargado del trabajo ("El Asador ") coloca el asado horizontalmente, hasta finalizar la preparación. Cada cual corta el trozo de su preferencia y come, usando como único utensillo su "facón" (cuchillo), casi siempre soportado por media galleta que hace las veces de plato. El modo de hacerlo, es tomar la carne con los dientes y cortar con el cuchillo, de abajo hacia arriba; aunque parezca fácil no lo es. No cualquiera sabe hacer un buen asado "al asador", se requiere habilidad y conocimientos especiales para lograr que la carne no se arrebate, cocinándose por fuera y permaneciendo cruda por dentro.

El "chifle" se construye utilizando un asta de animal vacuno (toro o buey), cerrado en la base por una tapa de madera y – a veces – forrada de metal. En el extremo agudo lo es con un tapón – también de madera dura - que se puede ajustar o enroscar. Esto servía para tansportar bebestibles de todo tipo. Cerca de ambos extremos se le colocaba un cordón, un tiento trenzado o una cadena, para colgar en la cintura, en la espalda o simplemente de un clavo en la pared del "rancho". Existían chifles labrados con relieves, que son verdaderas obras de arte y timbre de honor para el gaucho que lo portara. Pero... ¿De donde proviene el nombre?: Del antiguo silbato o reclamo para cazar aves, con el que guarda mucha similitud.

El mate es una bebida similar al té que se consume principalmente en Argentina y Uruguay. En menor escala lo hacen en Paraguay y Brasil. Se prepara a partir de las hojas y tallos secos del árbol perenne Ilex paraguarensis (comunmente denominado yerba mate). El nombre mate deriva de la palabra quechua matí que significa vaso o recipiente para beber. El nombre científico Ilex paraguarensis le fue dado por el naturalista y botánico francés Auguste de Saint Hilaire en 1822. El árbol pertenece a la familia Aquifoliaceae y crece entre los paralelos 10° y 30° (Sur) en la cuenca de los ríos Paraná y Paraguay. Es típica de la región del Alto Paraná, Alto Uruguay y el Nor Este Argentino. Tratáse de una planta tropical que necesita temperaturas altas, elevada humedad y hasta 1500 mm de lluvia anual. En promedio se producen unas 300.000 toneladas de yerba mate por año, en Argentina.

SOBRE LA PLANTA: En estado salvaje necesita unos 25 años para desarrollarse, alcanzando una altura de hasta 15 metros. Las hojas son alternadas, cuneiformes, elípticas u ovales, con el borde ligeramente dentado. Florece entre los meses de Octubre y Diciembre. Las flores son pequeñas, polígamas, dioicas, con cálices y corola en disposición tetramérica. El fruto asemeja un grano de pimienta. Existen muchas variedades pero las tres más comunes son: angustifolia, longifolia y latifolia. El mate tiene un característico sabor maduro y algo dulce, ácido (como de hoja seca) similar al obtenido del té. De los 196 compuestos químicos volátiles encontrados en la yerba mate,144 también se encuentran en el té. Las infusiones de Ilex paraguarensis son relativamente astringentes. NOTA: Los hombres de cultivado talento de la década del ’80 dentro de la sociedad porteña (es decir nacidos en Buenos Aires) eran asiduos y exigentes tomadores de mate. Esta costumbre fue extendiéndose y hoy es muy raro que la infusión nacional más popular en todos los ámbitos no se practique, cuando menos, dos veces al día.

VEAMOS AHORA COMO ES LA LA PAMPA CON DATOS

INHERENTES A ELLA DE INDUBITABLE INTERES

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