EL GRAN DESAFÍO

  • T.A.P.A.S.A. puede y -además debe- introducir al lector en las artes venatorias,en principio porque hemos llegado a querer y conocer los animales siguiendo las venturosas sendas del cazador deportivo y -sobre todo- por la simple causa de que aquello que los científicos denominan predación ha venido constituyendo el resorte supremo de la vida desde que ésta apareció sobre nuestro planeta. Resulta imprescindible considerar que el cazador mata siguiendo las inmutables y rígidas leyes que la naturaleza ha impuesto a la enorme estirpe de los predadores que,con su acción, regula y al mismo tiempo dirige el complejísimo concierto de las especies.

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  • Al hombre que escala una ladera empinada para ganar la mano a las perdices; al que soporta el viento pampero -calado hasta los huesos- en una espera a los patos; al que escucha en las sienes la monorítmica música de la sangre cuando galopa un venado rompiendo el monte hacia su puesto; al hombre que olvidado de su condición de intelectual, financiero, artesano o político, de pronto queda inmerso en la inmutable y eterna tensión del cazador ante la presa; concreta -y bueno es decirlo- categoricamente al predador humano,deseamos recordarle las estrictas normas que desde el principio de los tiempos todos los cazadores han respetado; reglas cuya transgresión pueden mudarlo de deportista al estado de matarife.

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  • El repetido y cada día renovado duelo entre carnívoros y herbívoros -es decir cazador y presa- ha ido fortaleciendo y tallando cuerpo e instinto de los antagonistas eternos. Por la sutileza de los sentidos comienza la competición.Tenemos así que es menester ver sin ser visto; sin ser detectado oir; sin alarmar olfatear y entender que al tiempo de hacerse más rápida y resistente la especie predadora, la presa ha alargado extrimidades y vigorizado sus músculos. Es ,en definitiva, un juego insesante de las mutaciones que han conducido al asombroso grado de potencia tanto al carnívoro como al herbívoro, obras maestras de la cración con que hoy nos maravillan.

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  • Fácil de explicar resulta la mecánica de esta selección que -en definitiva- apunta hacia los individuos más débiles dentro de sus presas habituales. Así -por los siglos de los siglos- han sido eliminados enfermos y deformes,quedando los más aptos listos para legar a sus decendientes las capacidades más altas y favorables adquiridas durante el transcurso de tanto tiempo. Consecuentemente el predador es no sólo el guardian de pastos y frutos,sino que también actúa como forjador de la formidable fuerza que mejora implacablemente la anatomía de las presas. Mas;sin ambajes, también debe adaptarse el propio cazador humano a las depuradas cualidades antes explicadas,so pena de anular esta fascinante y trágica carrera de perfeccionamiento y en ello nosotros confiamos.

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  • Angustias de presas y venturas del cazador: El orgulloso deportista de nuestro tiempo -con rifle al hombro- puede sentirse dueño y señor de la creación.Pero debe recordar que sus remotos antepasados fueron presa habitual de poderosos carnívoros en la larga noche de la prehistoria.

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  • Entónces -compañero cazador- que olvidado de tu condición de intelectual, financiero, artesano o político, te sumerges de pronto en la eterna e inmutable tensión del predador ante la presa piensa... reflexiona y discurre, que la naturaleza ha impuesto severas reglas a cuantos nos hallamos en la cúpula de la pirámide de la vida.

  • No mates, caza; pues en modo alguno es lo mismo...

    acosos y persecusiones demandan un esfuerzo físico y una agudeza mental obligatoria y necesaria para adquirir la presa y así siempre ha sido...

    y tu  -sobradamente-  lo sabes.

     

  • En cuanto el ejercicio de la caza contribuya a desarrollar vuestros músculos y afinar tus sentidos,será para ti una actividad noble y deportiva,regida por la eterna ética biológica. Una sola pieza que te exija una tarde entera de persecución,una penosa espera desafiando al cierzo o un laborioso cálculo de estrategia cinegética,representará más alta conquista y más provechosa dedicación que diez infelices animales derribados con comodidad y sin fatigas. Concluímos entónces en que no es la cantidad de capturas lo que forma y ennoblece al cazador,sino la calidad de las mismas.

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  • Una conquista decisiva entre la adaptación de las especies en pugna ha redundado en el aumento de su capacidad reproductora; tal y como lo demuestran patos, perdices, liebres y otras muchas,que reponen fácilmente las bajas que los cazadores han causado.

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  • Hoy podemos controlar perfectamente  las poblaciones de estos animales y con mayor facilidad la de especies mayores. Mas debes recordar que existe un buen número de grupos que incapaces de soportar la agresión humana  -porque nunca han militado entre los cazados sino entre los cazadores- están al mismísimo borde del exterminio que -en el fondo- resultan ser tus camaradas; los mismos que han venido haciendo desde el inicio de los tiempos lo que tu haces hoy...escopeta al hombro, por ello...

  • Respetarlas es El Gran Desafío que todo cazador deportivo debe aceptar.

    Francisco L. Gil.

       ES BUENO QUE SE SEPA 

    (del mismo autor)

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