El Sr. Lee Wilson, sucintamente nos cuenta aquí su reciente visita al Coto "La Colorada"; refiriéndose especialmente a su primer encuentro con el formidable Ciervo Rojo

El vuelo desde Atlanta  -Georgia-  en Estados Unidos de Norteamérica hasta Buenos Aires, fue fácil. Abordamos el avión a las 10:00 PM, dormimos toda la noche y estábamos ya en América del Sur a las 9:00 de la mañana.

Nos dirigimos a un hotel próximo para ducharnos. Dimos luego un rápido paseo por el puerto deportivo y tomamos un gran almuerzo frente al río de La Plata. Regresamos al hotel y redondeamos el descanso con una siesta. Poco más tarde completamos la jornada con un vuelo corto hasta la ciudad de Santa Rosa, capital de la provincia de La Pampa, dónde fuimos recibidos por el Guía en Jefe.

Arribamos a la estancia "La Colorada" aproximadamente en 45 minutos. El personal se encontraba esperándonos para darnos la bienvenida con la cena lista. Yo no tenía ni la menor idea respecto de mi primer encuentro con este tipo de animal (El Ciervo Rojo). El Guía ya estaba listo para comenzar la cacería a las 5:00 de la madrugada. Dianne (mi esposa) tenía su cámara dispuesta para permanecer filmando junto a nosotros en el área de caza. Llevábamos caminando unos 45 minutos a campo abierto cuando oímos el primer rugido de un Ciervo. Fue muy emocionante. En esta época del año, entre finales de marzo y mediados de abril, el Ciervo Rojo está en brama y el sonido de su rugido es algo que uno ni siquiera imagina.

Los ciervos pueden aparecer en sectores descubiertos, pero la mayoría de las aproximaciones se deben hacer dentro del bosque. Uno puede acercarse -furtivamente- hasta unos seis metros pero aún siendo enormes, como lo son, pueden desaparecer rápidamente entre los árboles. Vimos varios durante los siguientes dos días pero yo estaba esperando que se hiciera presente ése  "Especial"; el de mis sueños. 

Pero en la tarde del cuarto día estábamos ya cara a cara con él. Tenía ahora la posibilidades de realizar un tiro "limpio" a 100 metros de distancia  y no dudé. Adopté para ello una extraña posición: !arrodillado!. Disparé el arma y el gran ciervo corrió unos 20 metros hacia adelante. Fue entónces cuando realicé un segundo disparo; no obstante el poderoso animal una vez más desapareció dentro del bosque y, en cuanto a mí respecta, se me hundió el corazón.

En todos mis años de cazador jamás me había sentido tan abatido como en ese momento. Daniel (el baquiano asignado para asistirme en la cacería) y yo apenas podíamos mantenernos en pie, en tanto nos mirábamos incredulos por mis yerros. Verificamos el área por dónde el ciervo ingresó al monte y ... ¡Nada!. Me resultó muy difícil dormir esa noche, pues soñé permanentemente con el gran "Colorado" que yo tanto deseaba.

El próximo día, después de cazar otras especies durante la mañana, regresamos al lugar dónde habíamos visto por última vez al Señor de Las Pampas. Era éste nuestro último sitio por investigar y nuevamente lo hicimos. De pronto Daniel me dijo que -efectivamente- yo le había acertado el tiro al Gran Colorado!, pero no vi de ello ninguna señal.

Proseguimos en el frondoso bosque durante una hora cuando Daniel me indicó (aún invisibles para mí) marcas que el cérvido había dejado en sus reiteradas caidas. Yo todavía no advertía algo que me convenciera de haberle acertado alguno de los disparos. Daniel, sin embargo, mantenía la fe que yo había perdido y prosiguió buscándolo durante todos los días de nuestra permanencia en el Rancho.

En la mañana del sexto día nos encontrábamos en la casa realizando los preparativos para nuestro retorno,  cuando oí llegar la camioneta de mi asistente que, indubitablemente había proseguido en su frenética búsqueda.

Todos en el rancho empezamos a gritar y aparecieron botellas de champán. Daniel había encontrado al "SEÑOR ESPECIAL". ¡Yo lo había denominado apropiadamente!.Tenía 18 puntas, era la suya, definitivamente, una figura hermosa, perfecta para coronar una cacería magnífica.

La caza del Ciervo Rojo es una de las aventuras más desafiantes que cualesquiera alguna vez hará y ningún esfuerzo lo es tanto para no justificarlo plenamente.  

Nuestra estadía en aquella bonita Estancia, de la cual me retiré con dolor, había colmado todas nuestras esperanzas ... !Viva La Colorada!.

Lee Wilson:

 P.O.Box 7388 Gulf Shores -Alabama-  36547 ,USA

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