ÑANDÚ -Rhea americana

El Ñandú, o "choique",como era llamado por los indios araucanos,es un animal peculiar en múltiples sentidos. Con un tamaño que descolla entre sus congéneres y una inusitada incapacidad para volar –compensada con una gran habilidad para correr– su anatomía y varios aspectos del comportamiento no tienen parangón entre las demás aves. En el pasado tuvo importancia sin igual para los cazadores/recolectores de nuestro territorio, constituyendo su carne y sus huevos uno de los principales recursos alimenticios. Sus tendones, huesos y plumas, que gozaban de gran demanda para la confección de ornamentos y herramientas de uso cotidiano. Otro empleo más reciente – y más profano – de este recurso, es el que se hace con las plumas teñidas en los vestuarios de las "scolas do samba" de Bahía y Río de Janeiro y de las vedettes de los teatros de revista. En el plano religioso el Ñandú también ocupó, tanto para los indios tehuelches como para araucanos,un lugar destacado. Ya el Padre Falkner decía:"que el avestruz fue un animal tótem para esta última raza, identificando uno de sus clanes y relacionándolo con un ascendiente divino".

Probable reminiscencia de estas viejas creencias cuya sustancia se pierde en la niebla del tiempo, era la danza del "purrüm choique" – literalmente danza del Ñandú – donde los bailarines (adornados con sus plumas y cruces pintadas en el pecho) ejecutaban una coreografía que imitaba los movimientos del animal.

ÑANDÚES EN LA PAMPA

Las dos especies de Ñandúes que habitan la provincia reflejan ,en su distribución, la fisonomía dual del paisaje: pampa y patagonia. Así,el Ñandú propiamente dicho (Rhea americana) ,también conocido como avestruz ,por heredad del gringo, o como "choique moro", con más precisión por cierto entre nuestros paisanos, habita las estepas provinciales del Este y centro, incursionando también en el "caldenal" y en el fachinal más o menos abierto. La otra especie, el Ñandú "petiso", "choique overo" o simplemente "choique" (Rhea pennata), es eminentemente patagónica, distribuyéndose por el Sur y Oeste, alcanzando hacia el norte la localidad de Algarrobo del Águila. Las dos formas se diferencian por su tamaño. La especie norteña mide 1,80 metros de longitud y la patagónica 1,10 metros.

La coloración general del Ñandú pampeano es grisácea,presentando el macho tonalidades negruzcas en cuello y pecho. El Ñandú "petiso" es, en cambio, gris-pardo, con manchas blancas en el extremo de las plumas del dorso y las alas. Ambas especies –que en ciertas partes de la provincia pueden encontrarse habitando una misma localidad– son las únicas representantes vivientes de la familia de los Rheidae, y las dos aves, por mucho, más grandes de América.En el departamento Atreucó encontramos el sitio denominado Choiqueló, literalmente médano del choique. En Rancul está la Laguna del Ñandú, o Choique Lauquén. Y en Lihuel Calel, paralelas al Chadileuvú, se extienden las sierras bajas de Choique Mahuida.

VELOZ CORREDOR

Son pocas en el mundo las aves que, desechando las ventajas del vuelo, han renunciado a una existencia aérea y se han especializado en la vida terrestre. En muchos casos se trata de especies que habitan islas apartadas, donde la ausencia de depredadores mamíferos les posibilitó prescindir de las alas que permitieran a estas aves escapar ante situaciones de peligro.También los pingüinos abandonaron la capacidad de volar en favor de la natación, y los Ñandúes hicieron lo propio adaptándose a la carrera.Como sea, todas las aves no voladoras de la actualidad provienen de ancestros que sí lo hacían, por lo que la pérdida del vuelo se ha traducido en la pérdida de estructuras asociadas a esa habilidad.

Así el esternón, ese hueso más o menos cartilaginoso en el centro de la pechuga del pollo comun, está desprovisto en el Ñandú de una quilla que sirva para la inserción de los poderosos músculos pectorales, responsables del movimiento alar. Además ya no poseen cola y las mismas alas se han vuelto rudimentarias, restringiendo su función a ayudar a mantener el equilibrio en los ágiles gambeteos que estas aves realizan cuando huyen o en los despliegues nupciales.También carecen de la glándula uropigia y sus plumas han perdido las bárbulas que les dan la cohesión y firmeza necesarias para el vuelo.En relación con sus hábitos corredores y paralelamente a la evolución de los mamíferos ungulados, los Ñandúes tienen largas patas y dedos cortos en número reducido.

EXTRAÑOS HABITOS REPRODUCTIVOS

Hacia principios de agosto comienzan a verse las primeras fracturas en las cuadrillas de hasta un centenar de individuos,entre adultos y juveniles,que se formaron en otoño.Los machos, con renovados bríos y emitiendo de vez en cuando su grave llamado (una especie de bramido que puede oírse a considerable distancia) se enfrentan unos a otros para apropiarse de la mayor cantidad posible de hembras.Trenzados en encarnizadas luchas en las que se sirven de picos,cuellos,patas y alas,tratan de amedrentar a sus oponentes. De esta forma van expulsando a los intrusos hasta constituír el grupo familiar, compuesto por el macho dominante y seis u ocho hembras. Este harén es celosamente defendido de otros machos que osen invadir el territorio,los cuales son expulsados mediante comportamientos intimidatorios o atacados cruelmente,si persisten en su arrogancia.Cuando empieza a menguar la frecuencia de las batallas y se afianza el grupo familiar, el macho se dedica a cortejar cada una de sus hembras,individualmente.Se les aproxima,repetida y ceremoniosamente, con el plumaje inflado y las alas ligeramente caídas.Finalmente,las devotas hembras se sientan formando un círculo alrededor del macho,en señal de aceptación.Más tarde éste se encarga de la construcción del "nido" (una depresión excavada en el suelo y revestida con pastos y plumas, donde cada hembra deposita de seis a diez huevos promedio).Cuando al macho le place,se echa comenzando a incubarlos, aunque no todas las hembras hayan concluido en sus posturas. Estas aprovechan la ausencia del padre para hacerlo o los dejan en las inmediaciones del nido, de donde son diligentemente recogidos por el laborioso progenitor.Ocasionalmente uno ,o más, de estos huevos que,dicho sea de paso,equivalen en peso a una docena de huevos de gallina,queda demasiado lejos o se pierde entre la vegetación y no es empollado.Se los ha dado en llamar "huevo guacho". Se cree que el padre lo rompe para atraer a las moscas que constituyen la primera comida de los pichones,conocidos en la campaña como "charitos" o "charabones".La crianza de los jóvenes queda a cargo exclusivo del macho,al igual que la incubación de los huevos, lo cual es una excepción en el mundo de las aves y un rasgo bastante infrecuente entre todos los vertebrados.

AVE CRIOLLA

El gaucho,que ahora es motivo de simpatía y admiración,no fue tan bien visto en su tiempo.Durante el siglo XIX se los tachó de "vagos" y "mal entretenidos".Los hacendados los miraban con antipatía por su manifiesta resistencia a someterse convirtiéndose en mano de obra disponible para las faenas del campo.Se decía que el gaucho no reconocía oficio, gobierno y justicia".Fue en este contexto que la caza del Ñandú tuvo un notable auge entre los gauchos. Las "boleadas" cuadraban perfectamente con su fuerte apego a la libertad y a la autosuficiencia. En ellas tenían ocasión de lucir sus destrezas personales y ,dado que congregaban buen número de adeptos, era propicio para establecer relaciones amistosas.

El alón y la picana (los únicos cortes de la carne del avestruz comestibles) ayudaban a la subsistencia en las vírgenes pampas. Las plumas, cuidadosamente extraídas, permitían satisfacer los vicios y las escasas necesidades del gaucho cuando eran trocadas en la pulpería.Las "boleadoras" preferidas para la persecución de estas aves tienen tres bolas. Por eso se las denomina "Tres Marías" o,más a menudo, "ñanduceras".Su uso constituye todo un arte y no cualquiera puede imitar,fácilmente,las pintorescas escenas de caza en las que los gauchos montan revoleando sus "armas" tras los ágiles Ñandúes.El blanco no son las patas del animal,como comúnmente se cree, sino el cuello, y las bolas son efectivas hasta una distancia de 50 metros.De esta manera el Ñandú (recurso alimenticio y mercancía a un mismo tiempo en su época) posibilitó,en parte,que el gaucho pudiera subsistir al margen de la sociedad prescindiendo de un puesto laboral fijo.

Todos los habitantes de la Nación tiene el deber de proteger la fauna silvestre conforme a los reglamentos que para su conservación y manejo dicten las autoridades de aplicación. Ley nº 22.421 art. Nº 1

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