Probable reminiscencia de estas viejas creencias cuya
sustancia se pierde en la niebla del tiempo, era la danza del "purrüm choique"
– literalmente danza del Ñandú – donde los bailarines (adornados con sus
plumas y cruces pintadas en el pecho) ejecutaban una coreografía que imitaba
los movimientos del animal.
ÑANDÚES EN LA PAMPA
Las dos especies de Ñandúes que habitan la provincia
reflejan ,en su distribución, la fisonomía dual del paisaje: pampa y patagonia.
Así,el Ñandú propiamente dicho (Rhea americana) ,también conocido como
avestruz ,por heredad del gringo, o como "choique moro", con más precisión por
cierto entre nuestros paisanos, habita las estepas provinciales del Este y
centro, incursionando también en el "caldenal" y en el fachinal más o menos
abierto. La otra especie, el Ñandú "petiso", "choique overo" o simplemente "choique"
(Rhea pennata), es eminentemente patagónica, distribuyéndose por el Sur
y Oeste, alcanzando hacia el norte la localidad de Algarrobo del Águila. Las
dos formas se diferencian por su tamaño. La especie norteña mide 1,80
metros de longitud y la patagónica 1,10 metros.
La coloración general del Ñandú pampeano es
grisácea,presentando el macho tonalidades negruzcas en cuello y pecho. El
Ñandú "petiso" es, en cambio, gris-pardo, con manchas blancas en el extremo de
las plumas del dorso y las alas. Ambas especies –que en ciertas partes de la
provincia pueden encontrarse habitando una misma localidad– son las únicas
representantes vivientes de la familia de los Rheidae, y las dos aves, por
mucho, más grandes de América.En el departamento Atreucó encontramos el sitio
denominado Choiqueló, literalmente médano del choique. En Rancul está la
Laguna del Ñandú, o Choique Lauquén. Y en Lihuel Calel, paralelas al
Chadileuvú, se extienden las sierras bajas de Choique Mahuida.
VELOZ CORREDOR
Son pocas en el mundo las aves que, desechando las ventajas
del vuelo, han renunciado a una existencia aérea y se han especializado en la
vida terrestre. En muchos casos se trata de especies que habitan islas
apartadas, donde la ausencia de depredadores mamíferos les posibilitó
prescindir de las alas que permitieran a estas aves escapar ante situaciones
de peligro.También los pingüinos abandonaron la capacidad de volar en favor de
la natación, y los Ñandúes hicieron lo propio adaptándose a la carrera.Como
sea, todas las aves no voladoras de la actualidad provienen de ancestros que
sí lo hacían, por lo que la pérdida del vuelo se ha traducido en la pérdida de
estructuras asociadas a esa habilidad.
Así el esternón, ese hueso más o menos cartilaginoso en el
centro de la pechuga del pollo comun, está desprovisto en el Ñandú de una
quilla que sirva para la inserción de los poderosos músculos pectorales,
responsables del movimiento alar. Además ya no poseen cola y las mismas alas
se han vuelto rudimentarias, restringiendo su función a ayudar a mantener el
equilibrio en los ágiles gambeteos que estas aves realizan cuando huyen o en
los despliegues nupciales.También carecen de la glándula uropigia y sus plumas
han perdido las bárbulas que les dan la cohesión y firmeza necesarias para el
vuelo.En relación con sus hábitos corredores y paralelamente a la evolución de
los mamíferos ungulados, los Ñandúes tienen largas patas y dedos cortos en
número reducido.
EXTRAÑOS HABITOS REPRODUCTIVOS
Hacia
principios de agosto comienzan a verse las primeras fracturas en las
cuadrillas de hasta un centenar de individuos,entre adultos y juveniles,que se
formaron en otoño.Los machos, con renovados bríos y emitiendo de vez en cuando
su grave llamado (una especie de bramido que puede oírse a considerable
distancia) se enfrentan unos a otros para apropiarse de la mayor cantidad
posible de hembras.Trenzados en encarnizadas luchas en las que se sirven de
picos,cuellos,patas y alas,tratan de amedrentar a sus oponentes. De esta forma
van expulsando a los intrusos hasta constituír el grupo familiar, compuesto
por el macho dominante y seis u ocho hembras. Este harén es celosamente
defendido de otros machos que osen invadir el territorio,los cuales son
expulsados mediante comportamientos intimidatorios o atacados cruelmente,si
persisten en su arrogancia.Cuando empieza a menguar la frecuencia de las
batallas y se afianza el grupo familiar, el macho se dedica a cortejar cada
una de sus hembras,individualmente.Se les aproxima,repetida y
ceremoniosamente, con el plumaje inflado y las alas ligeramente
caídas.Finalmente,las devotas hembras se sientan formando un círculo alrededor
del macho,en señal de aceptación.Más tarde éste se encarga de la construcción
del "nido" (una depresión excavada en el suelo y revestida con pastos y
plumas, donde cada hembra deposita de seis a diez huevos promedio).Cuando al
macho le place,se echa comenzando a incubarlos, aunque no todas las hembras
hayan concluido en sus posturas. Estas aprovechan la ausencia del padre para
hacerlo o los dejan en las inmediaciones del nido, de donde son diligentemente
recogidos por el laborioso progenitor.Ocasionalmente uno ,o más, de estos
huevos que,dicho sea de paso,equivalen en peso a una docena de huevos de
gallina,queda demasiado lejos o se pierde entre la vegetación y no es
empollado.Se los ha dado en llamar "huevo guacho". Se cree que el padre lo
rompe para atraer a las moscas que constituyen la primera comida de los
pichones,conocidos en la campaña como "charitos" o "charabones".La crianza de
los jóvenes queda a cargo exclusivo del macho,al igual que la incubación de
los huevos, lo cual es una excepción en el mundo de las aves y un rasgo
bastante infrecuente entre todos los vertebrados.
AVE CRIOLLA
El gaucho,que ahora es motivo de simpatía y admiración,no
fue tan bien visto en su tiempo.Durante el siglo XIX se los tachó de "vagos" y
"mal entretenidos".Los hacendados los miraban con antipatía por su manifiesta
resistencia a someterse convirtiéndose en mano de obra disponible para las
faenas del campo.Se decía que el gaucho no reconocía oficio, gobierno y
justicia".Fue en este contexto que la caza del Ñandú tuvo un notable auge
entre los gauchos. Las "boleadas" cuadraban perfectamente con su fuerte apego
a la libertad y a la autosuficiencia. En ellas tenían ocasión de lucir sus
destrezas personales y ,dado que congregaban buen número de adeptos, era
propicio para establecer relaciones amistosas.
El alón y la picana (los únicos cortes de la carne del
avestruz comestibles) ayudaban a la subsistencia en las vírgenes pampas. Las
plumas, cuidadosamente extraídas, permitían satisfacer los vicios y las
escasas necesidades del gaucho cuando eran trocadas en la pulpería.Las
"boleadoras" preferidas para la persecución de estas aves tienen tres bolas.
Por eso se las denomina "Tres Marías" o,más a menudo, "ñanduceras".Su uso
constituye todo un arte y no cualquiera puede imitar,fácilmente,las
pintorescas escenas de caza en las que los gauchos montan revoleando sus
"armas" tras los ágiles Ñandúes.El blanco no son las patas del animal,como
comúnmente se cree, sino el cuello, y las bolas son efectivas hasta una
distancia de 50 metros.De esta manera el Ñandú (recurso alimenticio y
mercancía a un mismo tiempo en su época) posibilitó,en parte,que el gaucho
pudiera subsistir al margen de la sociedad prescindiendo de un puesto laboral
fijo.
Todos los habitantes de la Nación tiene el deber de proteger
la fauna silvestre conforme a los reglamentos que para su conservación y
manejo dicten las autoridades de aplicación. Ley nº 22.421 art. Nº 1