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AGUARÀ GUAZÙ
BIOLOGIA.
El Aguará-Guazú (Chrysocyon
brachyurus) es el cánido más grande de Sudamérica. Su nombre común proviene
del guaraní y evoca la siguiente caraterística: ZORRO GRANDE. Los tehuelches
septentrionales que habitaron el actual territorio de La Pampa lo llamaban "huica".
Recibe también la denominación de "Lobo de crin", que
es usada con frecuencia entre los criollos. El pelaje, donde predomina el color
rojizo (y también alazán) es largo; sobre todo en la
cruz donde forma una especie de crin.
Ante
situaciones de peligro o frente a otros individuos de su especie, los pelos de
esta zona se erizan dando la impresión de ser mucho más grande su tamaño. Es un
solitario, salvo en la época de reproducción. Es monógamo y defiende un
territorio de aproximadamente 25 km2 que delimita con sus orines. Las
patas son muy largas, adaptadas para
permitirle extender su visión por encima de la
vegetación. Los dedos 3º y 4º se encuentran unidos por la base, aumentando la
superficie de apoyo y mejorando su desplazamiento en los terrenos bajos y a
menudo anegados que constituyen su hábitat. Las grandes orejas sirven como
radiadores para disipar el calor y para detectar (junto con el muy desarrollado
sentido del olfato) los pequeños mamíferos, aves, lagartos y ranas que forman
parte de su dieta. También consume ,en buena cantidad, hierbas y frutos.
Su andar desgarbado, debido a que avanza con la mano y la pata del mismo
lado (paso amblar) llevando siempre la cabeza gacha, sus hábitos crepusculares y
nocturnos -amén la costumbre de comunicarse entre individuos profiriendo un
grito ronco y de amplio alcance- le han dado fama de "lobisón" que ha
contribuido a su persecución. En la provincia de La Pampa el registro más
antiguo sobre su existencia corresponde a Luis de La Cruz quien en el año 1806
fue informado de la presencia del Aguará-Guazú en la zona de los bañados del
Atuel por sus baquianos indígenas.
Luego de la Conquista del Desierto en 1879 y con la llegada
de los primeros colonizadores poseedores de nuevas técnicas y modalidades
agresivas de utilización de la tierra en relación con las del indio, empieza un
gradual deterioro del marco natural pampeano.
La rápida modificación de los ambientes naturales, sobre todo de la estepa para
el uso agrícola de una población cada vez más numerosa y la persecución de la
cual eran objeto algunas especies que se contraponían a los intereses
productivos, fueron los principales factores que alteraron la delicada trama que
une a los seres vivos entre sí y con su ambiente.
No es de extrañar entónces que, para encontrar hoy los Aguará-Guazú, debamos
desplazarnos unos cuantos Km. hacia el nordeste de La Pampa.

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Todos los habitantes de la Nación tiene el deber de proteger
la fauna silvestre conforme a los reglamentos que para su conservación y
manejo dicten las autoridades de aplicación. Ley nº 22.421 art. Nº 1
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