El zorro colorado ocupa un área de
distribución más extensa que ningún otro animal salvaje. A pesar de cuantos
esfuerzos se han hecho para exterminarlo continúa habitando en gran parte del
Canadá, la zona norte de los E.U. de Norte América y la República Argentina.
No hay fiera que lo supere en la persecución de las especies que
conforman la denominada "Caza Mayor", por lo regular felinos de gran talla,
más veloces y vigorosos; pero está por descubrirse el animal que coopere, en
forma y manera tan asombrosas, con sus congéneres para acosar una presa y que
se halle tan seguro de triunfar a la postre.
Menos veloz que la mayoría de los animales que caza, el zorro compensa
esta falencia con su enorme resistencia a la fatiga. Mantiene un andar firme
de 25 a 40 Km. por hora toda una noche, si fuere menester, para no dar
descanso a su presa. Mide –generalmente- unos 80 centímetros de alto, un metro
con setenta cm. de la nariz a la punta de la cola y varía su peso entre los 30
y 40 kilos. Cuando mata, siempre lo hace a buena distancia de su guarida.
Come hasta quedar harto y de regreso a la madriguera, regurgita
en la entrada para alimentar a sus hijuelos.
Durante el día, echado en un sitio que le
permita vigilar las inmediaciones del refugio, descansa.
Si un hombre se acerca el zorro suele hacerse presente para
atraer su atención y alejarlo de la cueva, lugar éste que tiene –siempre- como
el más válido de los referentes para sus correrías. Así marcha –permanentemente-
de derecha a izquierda, en sus ininterrumpidas rondas. Cuando se procura un
terreno para cazar, lo delimita con orín en puntos estratégicos, formando un
círculo cuya zona puede variar desde los 10.000 a 50.000 metros cuadrados y
mayor aún, según sea la especie que procura.
El hombre es el único ser al cual teme el
zorro. Sólo en las regiones menos frecuentadas (como La Pampa por ejemplo)
donde habitan miles de estos animales, suele darse el caso de agresiones por
parte de estas bestias, incuestionablemente feroces cuando su olfato desconoce
el rastro humano.
Si bien es cierto que en los relatos de
personas devoradas por zorros hay muchísimo de imaginación, se conocen algunos
casos verídicos. Uno de estos lo registró el Servicio de Conservación de Fauna
Silvestre del Canadá, el año 1951.Otro ocurrió aquí, en La Pampa.-
Posee excelente vista, finísimo olfato y un
oído sumamente agudo. En distintas entrevistas con cazadores y guías
profesionales, todos -sin excepción- han asegurado que el zorro debe ser
abatido con el primer disparo. Si falló éste es poco factible acertar con
otros. La respuesta es simple: "... el zorro aprende y puede medir el
alcance de un tiro de fusil...".
Existe un hábito que lo hace vulnerable. Es
uno que comparte con el lobo y el perro, así como estos tienen sus esquinas,
árboles o postes "favoritos", el zorro tiene en el camino que de ordinario
sigue, ciertos sitios predilectos. El cazador que descubra uno de tales
lugares y arme allí el cepo, seguramente lo atrapará. Y ocurrirá lo mismo con
el siguiente, pues al percibir el olor de un congénere escarba y cae en la
trampa.
Así obtenido, muchas personas han intentando
reducirlo a la domesticidad (incluidos los cachorros) y lo han logrado a
medias. Si sólo se pretende un guardián, sin "compromiso" con otras funciones,
manteniéndolo atado, servirá. Cuando, por cualquier circunstancia, logre
romper con sus ligaduras -fatalmente- torna a la vida salvaje, aborreciendo al
hombre. Éstos son, precisamente, los zorros capaces de dar muerte a un ser
humano, tal y como ha ocurrido ya.
El trabajo es odioso para él. Cuando lo hace
baja la cabeza y coloca el rabo entre las patas, pero siempre debe ser
motivado con el halago de la comida, pues se trata de UN CAZADOR.-
Fuente:
Cuaderno de apuntes (20/04/'89)
del guía profesional Carlos Arbizu,
perteneciente a la empresa
T.A.P.A.S.A.